La razón principal es que él es fiel a sus promesas, siempre actúa para nuestro bien y sus planes para cada uno de nosotros son perfectos.
Al creer ciegamente, le damos paso al Rey de Reyes para que dirija nuestra vida y nos otorgue la tranquilidad que se necesita para enfrentar las adversidades con esperanza y determinación.
Leamos:
Santiago 1:6b "porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento"
Confiar plenamente no solo fortalece nuestra espiritualidad, sino que nos proporciona estabilidad emocional.

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