Suele suceder que cuando menos lo esperamos. la nostalgia nos abraza, el desconsuelo y la congoja parecen interminables y los eventos por los que estamos pasando son los culpables de hacernos desconfiar de que vendrán tiempos mejores.
Y aunque te cueste creerlo, es en medio de esas pruebas, que Jesús nos recuerda que la tristeza no es el destino final, sino una etapa en el camino hacia la plenitud del gozo que solo él puede dar.
Juan 16:20 "De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo"
Él nos promete que el sufrimiento que hoy enfrentamos no es eterno, porque su resurrección es la garantía de nuestra victoria.
No importa cuán oscura parezca la noche, el amanecer llegará nuevamente y te darás cuenta que Dios nunca abandona a sus hijos.
Ora conmigo:
Señor, aunque no veamos la solución inmediata, podemos descansar en la certeza de que nuestro destino está en tus manos. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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