Todos sin excepción alguna, hemos tropezado infinidad de veces, pero hay momentos en que los errores cometidos pesan tanto, que la vida se nos convierte en un caos.
Lastimar a alguien con un comentario inapropiado, tomar decisiones de las que hoy nos arrepentimos o caer nuevamente en aquello que prometimos nunca jamás volver a hacer, se vuelve difícil de sobrellevar y es ahí, cuando la culpa se convierte en una sombra persistente que intenta alejarnos de la luz y de la gracia de Dios.
Para evitar cargar con el peso de nuestras faltas, entreguemos a él ese lastre, ese obstáculo, esa molestia y demos paso para que su poder nos restaure, nos limpie y nos convierta en una nueva criatura.
Tito 2:11-12 "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para la salvación de todos los hombres, ▪︎ y nos enseña que debemos renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y vivir en esta época de manera sobria, justa y piadosa"
Aprendamos a mirar cada desatino, como una lección y no nos definamos por las equivocaciones, sino por la gracia que te ha levantado.
Ora conmigo:
Señor, tú borraste mi pasado. Anhelo que cada despertar sea una oportunidad para vivir bajo tu misericordia y ser testimonio de tu bondad. En el nombre de tu Hijo, Amén.

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