¿Sabías que la duda siembra incertidumbre en nuestro corazón llevándonos a cuestionar la bondad, la fidelidad y la soberanía de Dios?
Pues si, ella es un enemigo silencioso que busca debilitar nuestra fe, haciendo nido en el pensamiento y susurrando palabras como estas:
"tú no puedes", "si lo intentas perderás", "tus fuerzas son insuficientes", "esto es imposible"
Pero es en medio de esas voces que Jesús nos recuerda lo siguiente:
Santiago 1:6(b), “porque el que duda es como las olas del mar, que el viento agita y lleva de un lado a otro.
Más claro imposible, la incredulidad nos hace inestables, impide que tomemos decisiones firmes y nos aleja del propósito que Dios tiene para cada uno de nosotros. Si él ha dicho que algo es posible, entonces no hay fuerza en la tierra que pueda impedirlo.
Además, sólo a través de la fe, enfrentamos los obstáculos con confianza y ampliamos nuestra perspectiva sobre las circunstancias de la vida porque en Cristo, las posibilidades son infinitas.
Cuando debas darle la cara a un problema que parece no tener solución o a un sueño que crees inalcanzable, ¡no te rindas...!. y recuerda su Palabra:
Marcos 9:23(b) "Al que cree, todo le es posible"
Confía, porque lo que parece irrealizable para el ser humano es viable para él.

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