Cierto día, Daniela se detuvo a observar una rosa en el jardín de su escuela y preguntó a otra niña:
¿Tú sabes, por qué esta rosa tan hermosa tiene tantas púas...?
-No sé, contestó su amiga.
El señor que se encargaba de la limpieza había escuchado la conversación y se acercó a ellas diciendo:
¿Quieren saber por qué las rosas, siendo tan bellas, tienen espinas...?
-Sí señor Filiberto, queremos saberlo-
-Se los diré para que siempre lo recuerden-
"Las rosas tienen espinas, para que al tocarlas nos pinchemos los dedos"
-¿Pero eso por qué? - replicó una de las pequeñas.
-A su pregunta, el hombre respondió esto:
"Para que nunca olvidemos que Jesús tuvo que soportar una corona de espinas en su cabeza, además de clavos en sus manos y pies. Él sufrió todo eso por amor a nosotros, pagando así el precio de nuestros pecados. Su sacrificio sirvió para manifestar lo que él vino a cumplir, porque esa corona de espinas, luego la cambió por una Corona de Gloria"
Proverbios 2:6 "Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia"

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