Un hombre dijo a su hija: "Que te parece si invitamos a almorzar a nuestros vecinos y amigos"
"Me parece muy bien papá"
''Pues anda, diles que vengan para que coman con nosotros"
La chica salió a la calle e hizo todo lo contrario porque gritó a todo pulmón:
"¡Auxilio, auxilio, mi casa se quema, ayúdennos por favor, mi padre no puede solo....!"
Un grupo de personas totalmente desconocidas que pasaban por allí, sin pensarlo dos veces, corrieron dispuestas a colaborar pero los conocidos actuaron como si no hubieran escuchado nada.
Terminado el festejo de la comelona el padre mira a su hija y le comenta con asombro:
"No entiendo nada, las personas que vinieron no las conozco, nunca las había visto, ¿puedes explicarme?"
Ella respondió:
"Papá los que se acercaron para ayudarnos a apagar el "supuesto incendio" en nuestra casa, no actuaron por interés alguno, ellos valen oro, merecen nuestra admiración, nuestro respeto y darse un banquete contigo y conmigo"
"Es cierto Anastasia, tienes toda la razón, quien no se encuentre a tu lado en un momento de angustia, no merece ser llamado amigo, porque esos son los que te muestran una cara cuando están frente a ti y te apuñalan por la espalda"
Salmos 55:21 "Ellos ablandan su boca más que mantequilla, pero en su corazón hay contienda. Suavizan sus palabras más que el aceite, pero son como espadas desenvainadas"
Ora conmigo:
Señor, bendice a cada uno de mis amigos, protégelos de la tentación y que tengan éxito en lo que hacen. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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