Hoy recordé una conversación que tuve con una de mis alumnas en mi época como educadora.
La joven se acercó a mí y me dijo:
“Profesora, a veces pienso en lo que me gustaría estudiar cuando ingrese a la universidad, pero tengo varias opciones y aún no sé por cuál decidirme. Si tan solo Dios me enviara una carta diciéndome por cuál carrera debo inclinarme, sería maravilloso”. ✉️
Sonreí y le respondí:
—Es normal que te sientas así, pero no te preocupes. Eres muy aplicada e inteligente; lo que te propongas en la vida, lo lograrás.
—Sí, profe, de eso estoy segura —me contestó—, pero me gustaría tener esa orientación divina. En ese momento, respiré y le dije:
—Fernanda, ¡Él ya te ha enviado una carta! Lee con detenimiento la Biblia, ahí encontrarás la respuesta que deseas.
La descubrirás en los sabios consejos del rey David o en las enseñanzas de Pablo. Quizás Jesús hable directamente a tu dilema, o tal vez el camino se aclare poco a poco. Pero una cosa te digo: si realmente deseas conocer Su voluntad para agradarle, debes estar dispuesta a leer Su Palabra constantemente.
En ella encontrarás lo que tanto anhelas, porque Él ha prometido que quienes buscan, hallarán. Él nos otorga Su Espíritu para darnos sabiduría, desea mostrarte Su propósito y quiere que te regocijes en cumplirlo.
Al terminar de hablar nos abrazamos y le dije: “Mi amada alumna, no olvides nunca esta charla, porque mantendrá encendido en ti el deseo de superación”.
Romanos 12:2 "Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto".
Ora conmigo:
Señor, tu Palabra está viva y solo meditando en ella me regocijo en ti. En el nombre de Jesús, mi Salvador y Amigo. Amén.

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