No se necesita empuñar un arma para darle una estocada fatal a una persona, porque también las palabras tienen el poder de herir, de aliviar, de matar o dar vida.
Son muchos los que han tenido que soportar golpes verbales, porque el otro no se ha podido controlar, dejando heridas profundas que si no se les permite sanar, se cae en el pozo de la amargura y la infelicidad.
Proverbios 12:18 "Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; más la lengua de los sabios es medicina"
Jesús, a través de su Palabra, nos enseña a ser rápidos para oír y lentos para hablar.
Santiago 1:19-20 "Recuerden esto, estimados hermanos: estén más dispuestos a escuchar que a hablar. No se enojen fácilmente. ▪ El que vive enojado no puede vivir como Dios manda"
Analizar cada una de sus enseñanzas nos capacitará para expresarnos de tal forma que ayudemos a los demás.
Y tú, ¿Has analizado cuál es el efecto que produce lo que sale de tu boca?

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