Vivimos tan inmersos en lo insignificante e irrelevante que se nos hace fácil olvidar que el simple hecho de respirar ya es un milagro.
Nos levantamos, vamos al trabajo, enfrentamos el tráfico, resolvemos problemas y al final del día sentimos que nada especial pasó, pero, cada segundo de tu existencia es una obra perfecta en las manos de Dios.
Hoy, muchos viven comparándose con otros, sintiendo que su vida no tiene valor, que no son suficientes o que su historia no tiene brillo. Pero Dios te creó con intención. No fue un error. Cada parte de ti, incluso esas que no te gustan, fueron hechas por él con amor.
Cuando miras tu vida con gratitud, algo dentro de ti cambia y empiezas a ver el milagro que siempre estuvo ahí.
Si aún respiras, es porque todavía hay algo que él quiere hacer contigo.
Quizás no lo veas todo claro ahora, pero recuerda que no estás aquí por casualidad, sino porque él decidió que el mundo necesitaba tu presencia, tu voz, tus manos y tu historia.
Salmos 139:14(b) "Maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien"
Ora conmigo:
Señor, quiero ver tu rostro en las cosas pequeñas, en el sonido del viento, en la sonrisa de un niño, en el latido de mi corazón. Recuérdame que estoy aquí por propósito y que mi vida tiene valor porque tú la sostienes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario