El agua y el aceite no se mezclan, así tampoco tu fe con el pecado.
Vivir en tinieblas solo trae confusión pero andar en la luz, trae descanso, gozo y paz verdadera.
Deja que Cristo sea el agua viva que purifique tu vida y te guíe cada día. Él está dispuesto a perdonarte y restaurarte, solo necesitas acercarte a él con un corazón arrepentido.
1 Juan 1:9 "pero si confesamos nuestros pecados, Dios nos perdonará. Él es fiel y justo para limpiarnos de toda maldad"

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