Hay días en los que nos sentimos fatigados, cansados, extenuados, no por el trabajo físico, sino por los problemas que nos agobian.
Cuesta creerlo pero es en medio de esa preocupación constante, de ese temor que nos visita por las noches y no nos deja dormir bien, donde debemos recordar estas palabras maravillosas:
Salmos 55:22a "Entrégale tus cargas al Señor, y él cuidará de ti"
Él quiere ayudarnos pero necesita que soltemos eso que nos oprime para poder darnos paz.
Lo único que hace falta es rendirnos a sus pies y decir:
“Dios mío, te entrego todos mis pesares”
No tengas miedo de soltar porque cuando tú sueltas, él comienza a obrar y créeme, nadie cuidará mejor de ti que tu Padre celestial.
Ora conmigo:
Señor mío, comprendi que no tengo que fingir que todo está bien, que puedo venir a ti tal como soy, con mis pensamientos revueltos y mis emociones desbordadas. Gracias por tu cuidado constante, por tu amor que no se apaga, por estar a mi lado aún cuando me sienta perdida. Sin ti, todo pesa pero contigo, hasta lo difícil se vuelve fácil.

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