sábado, 1 de noviembre de 2025

¡PERDONAR ES UN ACTO DE OBEDIENCIA...!●

Cuando nos tratan injustamente es natural negarse a perdonar porque el primero que se convierte en un gran obstáculo para dar ese paso, es el orgullo.

Sin embargo hay una clave para el perdón y se llama: HUMILDAD.

Es necesario recordar que todos hemos cometido errores y necesitamos el perdón de Dios.

Si reconocemos nuestra propia imperfección, encontraremos el valor para extenderlo a otros. Además, Jesús nos enseñó que perdonar es fundamental en la relación con nuestros semejantes, lo que quiere decir que nos tocará concederlo a quienes con sus acciones nos ofendan o difamen.

Escrito está:

Mateo 6:14-15 "Si ustedes perdonan a los otros sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará a ustedes. ▪︎ Pero si ustedes no perdonan a los otros sus ofensas, tampoco el Padre de ustedes les perdonará sus ofensas"

Esta es una de las enseñanzas más desafiantes que el Libro Sagrado nos sugiere hacer pero cuando decidimos otorgarlo no solo estamos cumpliendo con un acto de obediencia, sino que también estamos cuidando nuestra propia salud emocional y espiritual.

Ora conmigo:

Señor, gracias por permitirme comprender que el perdón tiene un poder transformador que nos libera del rencor y la amargura. Seguiré  el ejemplo de Cristo para acercarme más a ti. En su nombre oro. Amén.



Es natural sentir resistencia a perdonar, especialmente cuando no recibimos una disculpa o cuando las acciones de otros parecen injustas. Sin embargo, el perdón no solo beneficia a la persona perdonada, sino que también libera a quienes perdonan del dolor y la amargura. Decidir perdonar se convierte en un acto de fe.

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