Cuando Dios quiso hacer de David un rey, no le regaló una corona, lo preparó a través de pruebas, como su enfrentamiento con Goliat.
Esto nos demuestra que cada desafío es una oportunidad para madurar espiritualmente y poder testificar de su poder en nuestras vidas.
Isaías 43:2 "Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni las llamas arderán en ti."
La historia de David es un testimonio de que la victoria y la bendición a menudo vienen a través de la lucha y la fe.
El apóstol Pablo dijo:
Filipenses 3:14 “¡prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!
!Ya lo sabes, no te aacobardes porque él no te dejará solo...!
Ora conmigo:
Gracias Señor, por recordarme tu inmenso amor. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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