Como creyente se puede estar muy firme pero hay días en que inexplicablemente, sentimos un susto interno y el miedo parece tomar el control. Son estos momentos de temor los que nos deben llevar a recordar estas palabras divinas: ¡Esfuérzate y animate...!
Leamos:
Deuteronomio 31:7 "Moisés llamó a Josué, y en presencia de todo Israel le dijo: «Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que el Señor juró a sus padres que les daría, y tú les darás posesión de ella"
Cuando Moisés pronunció estas palabras, no les ofreció su liderazgo, sino algo infinitamente mejor: la presencia constante de Dios.
Si enfrentas problemas que crees no poder solventar, el mismo Dios que fue con Josué va contigo ahora. ¡Tu valentía no se basa en tus fuerzas, sino en su fidelidad...!
Somos seres humanos y sentir pánico, es normal pero el Rey de Reyes solo espera que no nos dejemos dominar por la desconfianza, sino que a pesar del recelo, sigamos caminando, no importa que sea con pasos temblorosos pero si que sean firmes en su promesa.
Ora conmigo:
Señor, no permitas que el temor gobierne mi vida. Dame fuerzas cuando me sienta débil y convicción cuando mis emociones se contradigan. Mi confianza no está en mis circunstancias, sino en tu Palabra y ella me dice que nunca me abandonarás. Se que la prueba puede parecer muy difícil, lo importante es que tu ofrecimiento sigue vigente. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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