Orar es una hermosa forma de cerrar el día en comunión con Dios, de reflexionar sobre las experiencias vividas y de entregarle nuestras preocupaciones.
Este momento íntimo de conexión no solo trae tranquilidad, sino que también fortalece nuestra relación con él.
Salmos 4:8 "Por eso me acuesto y duermo en paz, porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado"
Ora conmigo:
Señor, gracias por este día que me has permitido vivir. Perdona mis errores y las ocasiones en las que no reflejé tu amor. Límpiame y renueva mi espíritu. Te pido por aquellos que necesitan de ti en estos momentos. También por mi familia, mis amigos, mis vecinos y todos aquellos que están sufriendo o enfrentando dificultades. Te ruego que durante esta noche me des descanso y protección. Que tu presencia me acompañe y me permita despertar renovada. Dejo en tus manos mi nerviosismo e inquietud. Agradezco cada una de tus bendiciones. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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