Aunque cueste creerlo, muchos dicen encontrar la felicidad en la meditación, en la autosuperación y afirman que el bienestar se esconde en el éxito y en los bienes materiales. Sin embargo, ninguna de estas cosas tiene el poder de salvarnos.
Deja de buscar en el lugar equivocado y vuelve tus ojos a Cristo, porque no hay otro que pueda darte lo que tu alma realmente necesita.
Ora conmigo:
Señor, que nunca me avergüence de proclamar tu nombre. Se que sólo en ti hay salvación. Ayúdame a compartir esta verdad con amor y convicción para que otros puedan conocerte y experimentar tu amor. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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