Últimamente he acompañado a personas muy queridas a transitar caminos difíciles, marcados por tratamientos contra enfermedades incurables, divorcios y hasta relaciones familiares fracturadas.
Esto me ha servido para asegurar una vez más que Cristo es la respuesta acertada en nuestras temporadas más oscuras. Él es el único capaz de renovar nuestras almas, traer paz a nuestros corazones heridos y aumentar nuestra fe en medio de tanta desdicha.
Salmos 19:7(a) "La ley del Señor es perfecta: reanima el alma"
Al soltar nuestros pesares, descubrimos que él está listo para llevarlos por nosotros y es caminando a su lado donde nos damos cuenta que no hay prueba demasiado difícil porque nuestro Dios tiene el poder de revivirnos en medio de cualquier circunstancia.
Ora conmigo:
Señor, que siempre recuerde buscarte no solo cuando pase por momentos dolorosos sino también en los tiempos de alegría y felicidad. En el Nombre de tu Hijo. Amén.

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