Cada mañana es una página en blanco escrita con la tinta de la misericordia de Dios. No dejes que el pasado manche lo que Él quiere escribir hoy.
Cristo puede iluminar tus días más oscuros, solo necesitas abrir tu corazón y dejar que su luz entre.
Confía, porque mientras tú despiertas, Él ya está obrando a tu favor.
Así que sonríe aunque aún duela. Levántate aunque sientas cansancio. Quien todo lo puede está ahí, en el amanecer, extendiéndote la mano para recordarte: “No te desesperes y mantén encendida la fe”.
Lamentaciones 3:22-24 "Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; ¡nunca su misericordia se ha agotado! ¡Grande es su fidelidad, y cada mañana se renueva! Por eso digo con toda el alma: '¡El Señor es mi herencia, y en él confío!"
Ora conmigo:
Señor, lléname de paz, de gratitud y de fe para enfrentar lo que venga. Te entrego mi rutina, mis planes y mis emociones. Deseo que seas la luz que guíe mis pasos. En el nombre de Jesús, mi Salvador y Amigo. Amén.

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