Leamos en el nombre de Cristo:
Josué 1:9 "Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas".
En un mundo que frecuentemente celebra la imagen de la autosuficiencia, es común encontrarnos rodeados de mensajes que nos exhortan a ser inquebrantables. Vivimos bajo la presión de ser personas "poderosas" y exitosas, alentándonos a luchar solos y con valentía. La fortaleza humana parece ser un estandarte que debemos portar a toda costa, cargando con el peso de los problemas sobre nuestros propios hombros.
Sin embargo, esa demanda del mundo a menudo nos deja cansados, frustrados y vacíos. Es al aferrarnos a Dios donde encontramos la verdadera fortaleza. En la unión con nuestro Señor, nuestra debilidad no es un motivo de vergüenza, sino el escenario donde se manifiesta una fuerza divina que sobrepasa todo entendimiento humano. No se trata de nuestro propio poder, sino del Suyo obrando en nosotros.
Hoy Dios te recuerda que ser valiente no significa no tener miedo, sino caminar con la certeza de que Él va a tu lado. No necesitas fingir que puedes con todo; solo necesitas descansar en los brazos de Aquel que todo lo puede.
Ora conmigo:
Señor, reconozco que en muchas ocasiones intenté enfrentar las tormentas de la vida por mí mismo, olvidando que solo en ti reside la verdadera fortaleza. Hoy rindo mis cargas ante ti y elijo aferrarme a tus brazos para permanecer firme en tu presencia. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.

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