En lo más íntimo de nuestro ser, uno de los temores más grandes es el miedo al fracaso.
No deseamos equivocarnos, no queremos enfrentar la decepción y la vergüenza de no lograr la meta.
Lamentablemente, este pánico a menudo nos impide avanzar, porque mientras esperamos las condiciones perfectas para dar ese primer paso, el tiempo se nos va.
No te dejes dominar por la frustración e inténtalo las veces que sea necesario, que Dios nos garantiza levantarnos cuando tropecemos, nos equivoquemos o perdamos el enfoque.
Si nuestro pie comienza a resbalar del camino que Dios nos ha llamado a seguir, podemos estar seguros de que su amor siempre proveerá una manera de guiarnos de vuelta en la dirección correcta.
Podemos tropezar, pero él no nos dejará caer y escrito está:
Salmos 94:18 "Cuando dije: «Estoy a punto de caer», tú, Señor, por tu bondad me sostuviste"
Ora conmigo:
Señor, dame valentía para cumplir tu voluntad y fe para tener la plena certeza de que tú estás guiando cada uno de mis pasos. En el nombre de tu Hijo. Amén.

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