Leamos en el nombre de Cristo:
Éxodo 17:11-13 "Mientras Moisés mantenía la mano en alto, los israelitas vencían; pero cuando bajaba la mano, vencía Amalec. Pero a Moisés se le cansaban las manos, así que tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que pudiera sentarse, mientras que Aarón y Jur le sostenían las manos, el uno del lado izquierdo y el otro del lado derecho. Así pudo mantener firmes las manos, hasta que se puso el sol, y Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada".
En la búsqueda de amistades, a menudo nos preguntamos qué cualidades valorar. Mentalmente nos cuestionamos: ¿Quisiera un amigo divertido? ¿O alguien con intereses compartidos? Estas características son excelentes. Sin embargo, la Biblia nos ofrece una guía esencial sobre el valor verdadero de la amistad.
Reflexionemos en la historia de Moisés, cuyas manos se cansaban mientras sostenía el bastón de Dios en alto. En aquel momento crucial, la victoria de Israel estaba en juego: si sus manos caían, la derrota era segura. Pero Moisés no estaba solo; Aarón y Jur estaban a su lado. Con su apoyo, pudo mantener sus manos en alto y, como resultado, Israel triunfó sobre los amalecitas.
Esto nos muestra la importancia de tener amigos que nos sostengan en los momentos de flaqueza y dificultad.
Proverbios 17:17 "El amigo ama en todo momento; en tiempos de angustia es como un hermano"
Con esto se nos advierte sobre las consecuencias de rodearnos de amistades poco confiables.
Considera por un momento:
- ¿Tienes amigos que están contigo en las adversidades?
- ¿Tienes a tu lado a quienes te sostienen cuando sientes que la batalla es demasiado pesada?
La verdadera amistad se revela en los momentos más oscuros. Así como Aarón y Jur hicieron con Moisés, un amigo genuino está dispuesto a sostener tus brazos cuando más lo necesitas. Pero también reflexiona sobre esto: ¿Qué clase de amigo eres tú para los demás?
Ora conmigo:
Señor, reconozco que mi amigo fiel es Jesús, pero te pido que me guíes para encontrar también compañeros terrenales leales, que estén a mi lado tanto en los buenos como en los malos momentos. Ayúdame también a ser ese tipo de amiga para los demás, reflejando tu amor y bondad en cada acto de apoyo y solidaridad. Te lo pido en el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.

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