martes, 1 de septiembre de 2026

¡LA VERDADERA PUREZA!●

Las palabras de Cristo son claras y explícitas. A través de ellas, se nos revela que lo que contamina nuestra vida no es lo que nos rodea, sino lo que brota desde el interior de nuestro propio ser.
Leamos:
Marcos 7:14-15 "Jesús volvió a llamar a toda la gente, y les dijo: “Escúchenme todos, y entiendan: Nada que venga de afuera puede contaminar a nadie. Lo que contamina a la persona es lo que sale de ella”.
Reconozcamos que la pureza genuina se desprende del corazón. El rencor, ese veneno sutil, puede brotar disfrazado de justicia, pero en realidad no es más que una enfermedad que marchita el alma.
La verdadera pureza es aquella que se refleja en el amor genuino, la compasión sincera y la alegría de regocijarse en la bendición ajena.
Ora conmigo: 

Señor, elimina de raíz cualquier semilla de envidia o resentimiento y lléname de tu amor. Concédeme la gracia de celebrar con sinceridad los triunfos y éxitos de mis hermanos, encontrando en cada bendición que otorgas un motivo de regocijo. Que mi vida refleje la pureza que sólo proviene de ti. En el nombre de tu Hijo, mi Salvador y Amigo. Amén.



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