Que duro y difícil es enfrentar esos momentos en los que las decisiones erróneas del pasado nos hacen pensar que vivir sin remordimientos es un sueño inalcanzable. Sin embargo, existe una verdad gloriosa que nos sobrepasa en gracia y amor: "Para Dios, todo es posible", y el Libro Sagrado así lo reseña.
Leamos:
Lucas 1:37: "Porque nada hay imposible para Dios".
Lo mundano puede llegar a arroparnos por completo, pero al entregarnos en cuerpo y alma a Él, nuestro interior se renueva. Es ahí cuando todo comienza a armonizar con la voluntad divina, transformándonos desde lo más profundo de nuestro ser.
Para que me entiendas mejor: es como cambiar de ropaje e iniciar desde cero. Empezamos a ser definidos no por nuestro pasado, sino por la vida restaurada que se nos ha regalado.
Escrito está:
2 Corintios 5:17: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas".
Aquellos errores que antes nos atormentaban se convierten hoy en testimonios de su inmenso amor y en la motivación perfecta para vivir dedicados a Él.
Decídete hoy a cambiar el pesar por la redención. Deja que tu corazón se renueve y tu espíritu se eleve, guiados por la promesa celestial de un comienzo fresco y una existencia plena de significado en el amor de nuestro Salvador.
Ora conmigo:
Señor, dame fuerzas para seguir adelante y poder perseverar en ti. Mi mayor anhelo es vivir la vida nueva que nos ofreces en Cristo Jesús. En su nombre oro. Amén

No hay comentarios:
Publicar un comentario