martes, 1 de septiembre de 2026

¡NO FUE MI FUERZA, FUE SU AMOR...!

Hay batallas que solo se ganan de rodillas y hay victorias que no dependen del talento, sino de la fe. 

No importa cuán fuerte seas, si Dios no va delante de ti, la lucha será en vano. Es él quien abre puertas imposibles, quien derriba muros, quien nos levanta del polvo y nos lleva a un terreno firme, nadie más. 

Y cuando llega el éxito no hay duda, fue él quien nos obsequio ese triunfo. Pero eso sí, recuerda que un corazón agradecido no se jacta, sino que se inclina y dice: 

“Señor, si vencí, fue porque tú peleaste por mí"

En tiempos difíciles, repite con fe:

“Esta batalla no es mía, es del Señor.”

Quizás hoy no entiendas nada, pero confía: el Dios que te sostiene no pierde, sigue luchando por ti para que al final puedas decir con certeza: 

“No fue mi fuerza, fue su amor”

Salmos 44:8 "¡En ti, Dios nuestro, nos gloriaremos siempre, y nunca dejaremos de alabar tu nombre!"

Ora conmigo:

Señor, contigo a mi lado siempre venceré. En el nombre de tu Hijo. Amén.



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