martes, 1 de septiembre de 2026

¡GUÍAME POR SENDAS DE JUSTICIA!●

En el relato de Jonás, observamos a un hombre que entendió cómo su desobediencia repercutió en la vida de quienes lo rodeaban.

Atrapado en una tempestad que amenazaba con hacer zozobrar la embarcación, Jonás admitió que su desacato era la causa del furor del mar. Su error no solo lo afectaba a él, sino también a todos los que iban a bordo.

Leamos la Palabra:

Jonás 1:10-12 "Aquellos hombres tuvieron mucho miedo, y le dijeron: "¿Por qué has hecho esto?" Y como sabían que Jonás huía de la presencia del Señor, pues él mismo se lo había dicho, le dijeron: "¿Qué haremos contigo para que el mar se calme?" Y como el mar se iba embraveciendo más y más, Jonás les respondió: "Pues agárrenme y échenme al mar, y el mar se calmará. Yo sé bien que por mi culpa les ha sobrevenido esta gran tempestad"

Este episodio nos confronta con una gran verdad: nuestras acciones tienen consecuencias que trascienden nuestro propio ser. A menudo, el deseo de satisfacción inmediata nos hace subestimar el profundo abismo que el pecado cava entre nosotros y el mismo Dios.

En esos momentos críticos, debemos recordar el daño que podemos causar a los demás y a nosotros mismos. No obstante, su promesa es de una gracia que nos fortalece para triunfar sobre el pecado mediante Cristo.

Ora conmigo: 

Señor, guíame por sendas de justicia para no ofenderte ni causar dolor a los que me rodean. Agradezco profundamente la gracia y el perdón que fluyen a través de Jesús, mi Salvador y Amigo. Amén.

         



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